Cuando se trata de relaciones sexuales, todo vale si nos conduce hacia el placer. Hay quien disfruta planificando al dedillo sus encuentros amatorios, centrándose en la liturgia de lo sensual y en la preparación previa al acto. Hablamos de aquellos que gustan de elegir lo que se pondrán, que colocan sus mejores sábanas de seda, que corren raudos al sex shop en busca de aceites esenciales e instrumentos de masaje… En el punto opuesto encontramos a los espontáneos. Aquellas personas que prefieren el ‘aquí te pillo, aquí te mato’. A cualquier hora, en cualquier lugar. Sin planificación que valga, sólo respondiendo al propio instinto.
Desde luego, si tu pareja tiene un tempo sexual distinto al tuyo, es necesario llegar a ciertos acuerdos tácitos que os ayuden a estar sexualmente sincronizados. Uno de ellos es la hora en que se quiere mantener relaciones sexuales. Eso no se planifica, dirán muchos. Bueno, o sí. Hemos de tener en cuenta que hay personas a las que les pone más el sexo mañanero, mientras que otros son seres nocturnos. Pero no nos quedemos en esta dicotomía noche/día, porque los momentos que una pareja puede aprovechar para llevar a cabo sus escarceos sexuales, son muchos.
Para algunos será mejor atar bien los cabos con el fin de disfrutar con la fantasía de esos encuentros sexuales aún no consumados. Para otros, el momento dependerá de variables mucho más espontáneas. No hay un tiempo mejor que otro para practicar sexo, todo depende de las ganas y los gustos de cada uno. Lo que sí podemos asegurar es que cada minuto del día es legítimo.
Así que ya sabes, sincroniza tu reloj con el de tu amante para poder aprovechar al máximo cada segundo del día.
Foto por Anna Majkowska en Flickr

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